| Dra. Verónica Rembis Sáinz
La vitamina D, que en realidad es una hormona clave en el organismo, ha sido objeto de numerosos estudios y ha revelado beneficios que van mucho más allá de lo que muchos conocen. Llamada en ocasiones “la hormona maravillosa,” sus niveles en el cuerpo afectan desde la salud ósea hasta el estado emocional, el sistema inmunológico y la prevención de enfermedades graves. Aquí te explicamos por qué deberías poner atención a tu vitamina D y cómo puede ayudarte a llevar una vida más saludable.
¿Qué es la Vitamina D y Cómo Funciona?
La vitamina D se comporta como una hormona que interviene en casi todos los sistemas del cuerpo. Actúa en células de todo el organismo y cumple funciones esenciales para la salud:
- Sistema Inmunológico: Refuerza las defensas y, durante la pandemia de COVID-19, se ha demostrado que pacientes con niveles adecuados de vitamina D enfrentan mejor la enfermedad, disminuyendo la severidad de los síntomas y favoreciendo la recuperación.
- Sistema Nervioso: Ayuda a combatir la depresión, ansiedad, e incluso enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y otros trastornos emocionales.
- Salud Ósea y Muscular: Favorece la absorción de calcio y fósforo, elementos clave para la salud de los huesos y la prevención de enfermedades como osteoporosis y osteopenia.
- Prevención de Enfermedades Crónicas: Ha mostrado beneficios en la lucha contra ciertos tipos de cáncer, especialmente el de mama y colon, además de ayudar a mejorar el metabolismo en personas con diabetes y obesidad.
Deficiencia de Vitamina D
Se estima que entre el 50% y el 70% de la población mundial tiene deficiencia de vitamina D. Aunque podemos producirla a través de la exposición al sol, muchos factores limitan su absorción:
- Dieta insuficiente en vitamina D: Los alimentos ricos en esta vitamina son escasos. Pescados grasos, como el salmón, el atún, las sardinas y la caballa, son de las mejores fuentes naturales, ya que contienen cantidades significativas de vitamina D. Otro alimento destacado es el aceite de hígado de bacalao, conocido por ser una de las fuentes más concentradas de esta vitamina. El hígado de res también ofrece un aporte considerable de vitamina D, además de otros nutrientes como el hierro.
- Falta de exposición al sol: La mayor parte de la vitamina D que necesitamos la obtenemos al exponernos al sol. Con solo 10 a 15 minutos diarios podemos generar suficiente vitamina D, pero factores como el uso de protector solar o pasar mucho tiempo en interiores pueden limitar la producción.
- Condiciones médicas que afectan la absorción: Problemas de salud como insuficiencia renal, ciertos tipos de hipotiroidismo, y otros trastornos pueden interferir con los niveles de esta vitamina.

¿Cómo Conocer Tus Niveles de Vitamina D?
Es muy sencillo realizar una prueba de 25-hidroxi vitamina D en sangre. En México, es posible pedir esta prueba en un laboratorio, y, además, puedes incluirla en otros estudios médicos rutinarios, como un perfil de lípidos, química sanguínea, o control de glucosa para diabéticos.
Los niveles adecuados de vitamina D se consideran alrededor de 30–40 nanogramos por mililitro en sangre. Aquellas personas con niveles por debajo de 30, o en algunos casos incluso menos de 20, suelen necesitar un suplemento para alcanzar los valores recomendados.
Suplementación y Dosis Recomendada
Si tu médico recomienda un suplemento de vitamina D, las dosis suelen variar dependiendo de tus niveles actuales y necesidades específicas:
- Dosis diaria de mantenimiento: Las investigaciones sugieren que entre 1000 a 4000 unidades internacionales diarias (UI) son efectivas para mantener niveles óptimos.
- Dosis altas semanales o mensuales: En ciertos casos, es posible que te indiquen una dosis de 50,000 UI una vez al mes o cada semana si los niveles están extremadamente bajos.
Es importante evitar el exceso de vitamina D, ya que una sobredosis puede traer complicaciones, especialmente en personas con problemas renales o condiciones de salud específicas. Por esto, es fundamental siempre contar con la supervisión médica.
Beneficios Comprobados de la Vitamina D
Además de sus efectos en el sistema inmunológico y nervioso, estudios recientes destacan los múltiples beneficios de mantener niveles óptimos de vitamina D:
- Salud respiratoria y enfermedades infecciosas: La vitamina D ha mostrado efectos positivos en la protección contra infecciones respiratorias, lo cual ha sido relevante durante la pandemia de COVID-19.
- Manejo de enfermedades crónicas: Ayuda a mejorar la resistencia a la insulina, el metabolismo de las grasas y el control de peso, por lo que es recomendada para personas con diabetes tipo 2 y obesidad.
- Protección cardiovascular: Esta hormona puede influir en la salud cardíaca y reducir el riesgo de enfermedades del corazón.

Si bien una buena parte de nuestra vitamina D proviene de la exposición solar, las fuentes alimentarias y los suplementos también juegan un rol importante. Por lo tanto, considera adoptar un estilo de vida que combine estos elementos:
- Exposición solar segura: Disfruta de 10 a 15 minutos de sol al día, preferentemente en la mañana. Esto ayuda a la producción natural de vitamina D sin incrementar el riesgo de cáncer de piel.
- Incorpora alimentos ricos en vitamina D: Incluye alimentos como el salmón, sardinas, y huevos en tu dieta. Aunque no es suficiente por sí solo, complementa otros métodos de obtención de la vitamina.
- Suplementos: Consulta a tu médico si necesitas un suplemento de vitamina D y determina la dosis adecuada según tu perfil de salud.
La vitamina D es mucho más que una simple vitamina; es una hormona vital para mantener la salud en general y prevenir enfermedades. Aprovecha los recursos disponibles y hazte una prueba de vitamina D para conocer tus niveles, y si necesitas, complementa con una dosis adecuada bajo supervisión médica. Esta pequeña acción puede tener un impacto profundo en tu bienestar y calidad de vida.
Referencias:
- Holick, M. F. (2007). Vitamin D deficiency. The New England Journal of Medicine, 357(3), 266–281. https://doi.org/10.1056/NEJMra070553
- Bouillon, R., Marcocci, C., Carmeliet, G., Bikle, D., White, J. H., Dawson-Hughes, B., … & Feldman, D. (2019). Skeletal and extraskeletal actions of vitamin D: Current evidence and outstanding questions. Endocrine Reviews, 40(4), 1109–1151. https://doi.org/10.1210/er.2018-00126
- Manson, J. E., & Bassuk, S. S. (2018). Vitamin D research and clinical practice: At a crossroads. JAMA, 320(13), 1311–1313. https://doi.org/10.1001/jama.2018.12519
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